Reflexión
Quisiera atrapar este instante de mi vida en mi memoria, porque se que con el transcurso del tiempo, la paz, la tranquilidad, la fe se van desvaneciendo con lo cotidiano del ir y venir de los dÃas, de las obligaciones, de la rutina.
Los seres humanos somos tan extraños, que no nos aceptamos ni a nosotros mismos, ni a nuestro origen, y nos llenamos de miedo, de complejos, de prejuicios, de falsas creencias, de rencores; cuando dentro de nosotros siempre ha existido paz, amor y perdón.
Pero ¿porqué necesitamos que nos lo recuerden?, no confiamos en lo que sentimos. Y Dios siempre ha estado ahÃ, dentro de cada uno de nosotros, manifestándose a gritos silenciosos en un amanecer, en la lluvia, en la sonrisa de un niño, en un beso, en la mirada de quienes amamos.. Pero cerramos los ojos del alma, y dejamos que esos mensajes lleguen y se esfumen, y ponemos una barrera contra los sentimientos.
¿Porqué admiramos y veneramos a quien cree en el hombre, en su bondad, y a quien perdona y regala amor a manos llenas? Si nosotros mismos podemos hacerlo, ¿porqué admiramos y solo pedimos que intercedan por nosotros? ¿porqué no aprender realmente a amar sin miedo, a perdonar errores y el daño que otros puedan hacernos y a aceptarnos a nosotros mismos?
El perdón sólo llega de la mano del amor y el amor se queda sólo cuando el miedo se va.
Este tema fue envíado por Liz M..









Sindica


